Prólogo.
POV ÁNGELA
Dejé mi vieja bicicleta en el suelo del portal de mi casa mientras la admiraba. Sacudí el polvo del sillín y comprobé que las ruedas tuviesen aire. Llevaba años sin cogerla, y aún estaba preocupada por si podría llevarla después de tanto tiempo sin montar. Me monté y comencé a pedalear insegura por las calles de Londres, esquivando gente. Llegué a un parque justo en el centro de la ciudad, justo en la punta había quedado con mi amiga Emily para irnos con las bicis hacia Reveal, una gran extensión llena de árboles, y animales. Aquel lugar era como un gran parque donde habían puesto restaurantes y parques infantiles a lo largo de los años y que estaba a las afueras de la ciudad. Allí estaba Emily. Una chica alta, delgada y de ojos claros, llevaba su pelo castaño recogido en una coleta baja y un chándal de color azul fosforescente. Me acerqué a ella rápidamente.
Dejé mi vieja bicicleta en el suelo del portal de mi casa mientras la admiraba. Sacudí el polvo del sillín y comprobé que las ruedas tuviesen aire. Llevaba años sin cogerla, y aún estaba preocupada por si podría llevarla después de tanto tiempo sin montar. Me monté y comencé a pedalear insegura por las calles de Londres, esquivando gente. Llegué a un parque justo en el centro de la ciudad, justo en la punta había quedado con mi amiga Emily para irnos con las bicis hacia Reveal, una gran extensión llena de árboles, y animales. Aquel lugar era como un gran parque donde habían puesto restaurantes y parques infantiles a lo largo de los años y que estaba a las afueras de la ciudad. Allí estaba Emily. Una chica alta, delgada y de ojos claros, llevaba su pelo castaño recogido en una coleta baja y un chándal de color azul fosforescente. Me acerqué a ella rápidamente.
—¡Ángela! —me llamó.
—¡Hola! ¿Llevas mucho esperando?
—¡Hola! ¿Llevas mucho esperando?
—No, no mucho.
—Genial. ¿Solo vamos nosotras?
—Sí, las demás no han querido
venirse.
—Bueno, pues que hagan lo que
quieran. ¿Nos vamos?
Emily asintió con la cabeza y se
subió a su bicicleta. Pedaleamos rápidamente esquivando todo tipo de cosas y de
vez en cuando teníamos que gritar para que la gente se apartase del carril de
bicis. El camino era largo, y no hacía mucho frio. El aire suave golpeando
nuestros cuerpos y caras provocaba una sensación de felicidad parecida a la de
las películas, sin embargo estábamos en el mundo real. Miré a Emily cuando
pasamos al lado de un parque donde un par de hombres hacían ejercicio, paramos
al lado de una fuente y bebimos un poco de agua.
—¿Esta noche cenamos en el
McDonald? —dije secándome el agua de la cara.
—Sí. ¿Cuándo hacen Maddy y Amy la mudanza? —me dijo sentándose en su bici.
—Sí. ¿Cuándo hacen Maddy y Amy la mudanza? —me dijo sentándose en su bici.
—Mañana por la mañana. Creo que
les llevará todo el día.
—Si quieres podemos pasarnos Britt,
tu y yo a ayudarlas.
—¿Me dejarás que te pinte de
color rosa?
—Ni de coña ¿Al final
pintará Amy su habitación de rosa? —rió.
—Sí. Rosa oscuro y blanco.
—¿Y Maddy?
—No lo sé ¿Vamos? Son las
5 y hemos quedado a las 7 en el Mc Donalds para cenar.
—Sí, vamos. ¿Cuánto se tarda en
llegar?
—Mínimo una hora.
—¡Pues vamos que no nos da
tiempo!
POV MADISON
Pagué al conductor del autobús
para poder subir y me senté en uno de los asientos que había en los laterales.
Apoyé la cabeza en el cristal y noté como el autobús volvió a ponerse en marcha
hacia la próxima parada. Desbloqueé el móvil, eran las 5:15 y aún faltaban dos
paradas más hasta llegar a la calle de Jenna. Observé a la gente del autobús,
la mayoría eran ancianos y jubilados que iban a pasar el día al centro
comercial. Un chico joven, de unos 20 o 22 años se sentó enfrente de mí y me
miró con una sonrisa, la cual correspondí. Volví mi vista a mi móvil, el cual
tenía una foto de Justin Bieber, uno de mis ídolos, de perfil.
—¿Sabes que no entiendo yo? ¿Por
qué vamos en autobús? ¡Podríamos coger un taxi!
—No te lo repito más veces Niall, mi coche se ha estropeado y ya sabes lo que pasó la última vez que cogiste un taxi.
—No te lo repito más veces Niall, mi coche se ha estropeado y ya sabes lo que pasó la última vez que cogiste un taxi.
Levanté la cabeza bruscamente al
oír aquellas voces y abrí mucho los ojos a la vez que me pegaba un golpe en la
cabeza contra el cristal. Solté un leve quejido y toqué mi cabeza en busca de
algún chichón, después volví a mirar a aquellos dos chicos, el moreno se reía mientras
que el rubio me miraba preocupado.
—¿Estás bien? —dijeron a la vez el
rubio y el veinteañero de antes. Las palabras se trabaron en mi lengua sin
dejarme decir algo. Asentí con la cabeza aún impresionada, no sabía si gritar o
saltar. Miré al rubio y al moreno durante un rato y decidí acercarme a ellos
antes de que se bajasen de aquel autobús. Me levanté con las piernas
temblorosas y me dirigí a ellos.
Olis nueva lectora no nos falles ehhhh eres muy buena en esto.......
ResponderEliminarjajajaja holaaa, NUEVA LECTORA Weeee. No os fallaré jajaja yo sigo escribiendo. Graaachias :)
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